27/6/08

Historia nimia.



Del olvido.



Fué a una de esas catástrofes cotidianas.
Como cuando te quedás sin encendedor y rastreas mentalmente todos los posibles lugares donde se pudo haber perdido , negligentemente , inadvertidamente , ese algo que ahora daría fuego para satisfacer éste deseo incumplido , esta inoportuna ansiedad.

Recordó la cocina y con un simple giro de perillas tres chasquidos consecutios generaron una llama azul.
El cardo añil de de la satisfacción por venir.

Acercó la cara a la llama sosteniendo el cigarro entre las almohadas de los labios.
Cerró los ojos y aspiró.
Sintió el calor en su cara.
Abrasante , casi.

Podría quemarme la boca ,el pelo ,desfigurarme el rostro.

Quemarse la boca.

Se irguió lentamente.
Satisfacción inmediata.

Le daría el tiempo de un cigarro a toda la situación.
Merecía más tiempo aquel abandono , es cierto y así se lo decía , pero ya era parte del pasado.

Nadie ha podido con el pasado.

Aniquiló el cigarro en el cenicero dónde un sinnúmero de catástrofes similares yacían apiladas , su genocidio particular de contrariedades cotidianas.

Siempre queda la falsa promesa del olvido , se dijo.

Cerró la puerta.




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