3/5/10

El poder de la palbra



(historias verdaderas).






Todos los domingos , cuando vivía mi abuela , ivamos a comer a su casa. Generalmente eran tallarines con albóndigas y de postre arroz con leche. El menú no variaba casi nùnca. Era un horror que todo el mundo alababa como exquisito.

En verano , comìamos debajo de la parra , y se improvisaba una larga mesa , poniendo sobre caballetes las puertas del corredor , que mis tíos sacaban ya medios borrachos de andar tomando vino con longanisa , queso y pan marcellés cortado en rodajitas finitas así , por mi tía Sara.
Después de comer a todo "el guachaje" , como decìa mi tia Nena , se nos mandaba a dormir la siesta.

La siesta consistía en muchas frazadas de mi abuela Segunda (así se llamaba) extendidas en el corredor de la casa , donde se suponía que todos los primos dormirìamos la siesta. Pero la siesta núnca , o casi núnca consistía en dormir , por lo general , consistía en concurso de cosas , cantar , jugar a la payana (algo que núnca pude hacer bien) , salir afuera y volver sin que te dieran una paliza los mayores , y cosas asi. Era , un tiempo para nosotros y entre nosotros. Un tiempo para intercambiar información y fumar los primeros cigarrillos robados de la cartera de tía Mary del Pocho , mientras el más chico , hacía campana en la puerta por si venìa alguien a cortarnos el descanso de la autoridad del que estabamos disfrutando. Generalmente era Cinthya la que cumplía esta misión por ser la más chica.

Nadie de toda mi familia tenía televisión. La televisión era algo realmente caro , y solo ocurría en las casas dónde mi madre limpiaba , por ejemplo. La primera en tener tv , fué mi Tia Maria del Tìo Antonio , y fue la primera en toda la cuadra y casi todo el barrio. Mi tía , sacaba la tele por la ventana de tarde , en verano , y todo el barrio se sentaba en la vereda a ver la tele y a comentar lo que sucedía. A veces , mi tía abría la ventana y ya había gente sentada , con sillas traídas de su casa , en la vereda , sentados mirando a la ventana , expectantes , y en total respeto. Era algo muy extaño , nadie golpeaba la puerta , por ejemplo , para decir que ya estaban esperando. Solo esperaban , como con temor de hacer algo mal y que se les depribara de algo tan maravilloso , como era y es la tv.
Eran otros tiempos. Aún recuerdo el griterìo de todo el mundo , cuando los indios corrían a los "cobois" , o Don Sipriano , gritando , "guambia , el mostro ta atràs tuyo , gil!".

Pero todo eso , fue después , antes , sòlo tenìamos el cine. Entonces , los domingos , a la hora de la siesta , mientras fumàbamos , era el momento en que nos contàbamos pelìculas que habìamos visto.
Era genial! , aún hoy , cuando veo una película vieja , que núnca vi antes , igual le sé el final , porque Estela , Gastón , Olga , Silvya , Julio César o alguno del resto de mis 15 primos que nos reuníamos los domigos , había contado.

Siempre recuerdo una vez que mi prima Cinthya me dijo , el otro día , vi la película que contaste la semana pasada , pero la tuya era mucho más linda y la gente estaba mejor vestida y tenía mejores casas , dónde la viste vos? , en el cine Flores la película es una porquerìa me dijo.

Ahi aprendí el poder de la palabra.

4 comentarios:

  1. Te admiro tanto ...

    (y sacá esa caca de verificación para poder dejar comentarios)

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  2. No sabía que tenía verificador , creo que lo saqué , soy medio teta a la hora de estas cosas , y vos admirás a cualquiera , eh?

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  3. Cualquiera, sí. Dejate de joder.

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